MODELO DE ATENCIÓN A VARONES QUE EJERCEN VIOLENCIA BASADA EN GÉNERO
A través de la cooperación triangular, Uruguay, Panamá, Argentina y España colaboran para fortalecer las respuestas frente a la violencia basada en género. Esta iniciativa conecta experiencias de instituciones públicas y universidades para fortalecer los servicios y construir soluciones adaptadas a las necesidades de los países participantes.

En este marco, del 28 al 30 de septiembre, nuestro Centro de Formación en Montevideo acogió un taller e intercambio técnico sobre modelos de atención a varones que ejercen violencia basada en género. Participaron equipos de Uruguay, Panamá y Córdoba, Argentina, junto con especialistas de la Facultad de Psicología de la Universidad de Valencia y representantes del Gobierno de Navarra, a través del Instituto Navarro para la Igualdad.
El encuentro forma parte del proyecto «Fortalecimiento de modelos de prevención y atención integral para mujeres en situación de violencia: intercambio de experiencias y buenas prácticas», coordinado por el Instituto Nacional de las Mujeres de Uruguay (Inmujeres), con el apoyo de la Agencia Uruguaya de Cooperación Internacional (AUCI). La iniciativa fue aprobada en la convocatoria 2025 del Programa de Cooperación Triangular para América Latina y el Caribe y cuenta con una duración prevista de 18 meses.
Una alianza basada en el aprendizaje mutuo
La cooperación triangular es una modalidad de cooperación que promueve alianzas estratégicas y el trabajo horizontal entre países e instituciones para responder a desafíos compartidos. Basada en el aprendizaje mutuo, la responsabilidad compartida y el intercambio de conocimientos y capacidades, permite construir soluciones adaptadas a las necesidades de los socios y orientadas a resultados de desarrollo.
En esta iniciativa, la AECID acompaña un proceso conjunto que articula la experiencia del Polo Integral de la Mujer de Córdoba con los conocimientos y capacidades de Uruguay, Panamá y las instituciones españolas. El objetivo es contribuir al diseño de centros piloto de atención integral en Uruguay y Panamá y fortalecer la coordinación entre los servicios.
Cada socio aporta su experiencia y participa en un proceso de aprendizaje que permite revisar y enriquecer los modelos existentes. Esta reciprocidad se refleja en los resultados previstos: además de elaborar dos hojas de ruta para los centros piloto de Uruguay y Panamá, el proyecto contempla actualizar el modelo del Polo de la Mujer de Córdoba con las innovaciones conceptuales, metodológicas y operativas surgidas del intercambio regional.
Durante la apertura, la coordinadora general de la Cooperación Española para el Cono Sur, Carmen de Diego Fonseca, destacó el sentido de este trabajo: «Los retos de desarrollo no se pueden abordar en soledad porque se necesitan conectar saberes y generar alianzas».
La AECID participa también en los espacios de gobernanza del proyecto, que reúnen a las instituciones socias para orientar su desarrollo, dar seguimiento a las actividades y promover la sostenibilidad de los resultados. Su apoyo combina así la financiación con el acompañamiento de una alianza multiactor y multinivel.
Capacidades compartidas para mejorar la intervención
La participación de la Facultad de Psicología de la Universidad de Valencia y del Gobierno de Navarra, a través del Instituto Navarro para la Igualdad, aporta conocimientos sobre intervención con varones que ejercen violencia, atención integral a mujeres y coordinación institucional. Estas capacidades se ponen en diálogo con las experiencias de Uruguay, Panamá y Córdoba para identificar herramientas y prácticas que puedan adaptarse a cada contexto.
Durante las jornadas de Montevideo se compartieron enfoques de evaluación del riesgo, estrategias de intervención individual y grupal, herramientas de seguimiento y prácticas de cuidado de los equipos profesionales, desde una perspectiva de género y de derechos humanos.
Entre los aportes españoles se presentó el Programa Contexto de la Universidad de Valencia, que vincula investigación, formación e intervención. Según la presentación de su equipo, el programa ha trabajado con más de 1.700 hombres en más de 100 grupos de intervención. Su metodología incorpora la evaluación, el trabajo grupal, estrategias motivacionales individualizadas y el seguimiento posterior, atendiendo a los factores personales, relacionales y sociales asociados a la violencia.
Uruguay compartió su experiencia de atención desde Inmujeres, cuyo modelo combina evaluación, resocialización y seguimiento. La protección de las mujeres, así como de niñas, niños, adolescentes y otras personas dependientes vinculadas a la situación de violencia, constituye su finalidad principal. La coordinación entre los equipos de atención a mujeres y a varones aporta información para valorar el riesgo y definir las estrategias de intervención.
Poner estas experiencias en diálogo permite a los equipos examinar sus propias prácticas, identificar herramientas útiles y analizar las condiciones necesarias para su aplicación. El intercambio de capacidades busca traducirse en mejoras metodológicas e institucionales que fortalezcan la respuesta de los servicios.
Del intercambio a la construcción de respuestas integrales
El taller da continuidad a un recorrido que incluye cinco jornadas virtuales sobre los modelos de atención de Córdoba, Panamá, Navarra, Valencia y Uruguay, y dos misiones políticas y técnicas al Polo de la Mujer de Córdoba. En estas visitas participaron equipos de Uruguay y Panamá, así como organizaciones de la sociedad civil uruguaya.
Como continuación del encuentro, el programa contempla dos jornadas de capacitación, los días 1 y 2 de octubre, dirigidas a profesionales de los servicios de atención a varones del Sistema de Respuesta a la Violencia Basada en Género de Inmujeres.
Las siguientes etapas prevén el diseño y la validación de las hojas de ruta para un centro piloto en Uruguay y otro en Panamá. Estos procesos tomarán como referencia el modelo cordobés de atención integral, que reúne servicios de asistencia social, salud, justicia y seguridad, e incorporarán los aprendizajes de los demás socios.
El análisis comparado de las experiencias aborda también la prevención, la protección, la autonomía de las mujeres, los sistemas de información y el cuidado de los equipos. Esta mirada permite trabajar sobre la articulación de los servicios y la continuidad de la atención.
El proyecto prevé generar documentos técnicos y de sistematización que recojan herramientas, desafíos y recomendaciones para su utilización en otros territorios. Con este proceso, la AECID promueve la cooperación triangular como un instrumento para convertir las capacidades compartidas en propuestas de mejora de las políticas públicas y de los servicios destinados a garantizar una vida libre de violencia.